25 de abril de 2008

Hoy se destruyó la "Peña de los Parra" (...o sobre cómo les importa una raja nuestro Patrimonio).



Por Ricardo Silva Rivera


JUEVES 24 DE ABRIL, 16:30 HRS. SANTIAGO DE CHILE


Me extraña la gente que corre por Marin bajando hacia Calle Carmen.

Y bueno los sigo para ver que pasa.

Al llegar a Carmen lo primero que diviso son muchas cámaras, mucha gente tapando el paso de los autos, algunos obreros con sus respectivos cascos, y una de éstas máquinas retroexcavadoras en pleno proceso.

Uds. dirán y que tiene de raro todo esto. Lo raro y llamativo es que ésta máquina gigante estaba echando abajo, una fachada simbólica para la Cultura de éste País.

La fachada que estaba destruyendo ésta máquina era la fachada de la antigua casona correspondiente a la “Peña de los Parra”.
Esta Casona en los años sesenta era el hogar del pintor y cantor “Juan Capra” (el mismo que hizo la famosa canción del Quila “Cuatros Guerrilleros, bajan para el Sur” ) y junto con la década de los 60 y comienzos de los 70 se fue transformando en uno de los polos culturales mas importantes de América Latina.

Fue aquí donde donde pasó lo más nutrido de nuestra Cultura Popular, ahí cantó Violeta Parra y sus hijos Angel e Isabel, Victor Jara, Rolando Alarcón, Roberto Parra, Payo Grondona, Osvaldo Rodríguez, Los Curacas, Tito Fernández, “Run Run” Gilbert Fabre, el Charanguista Boliviano Ernesto Cavour, en fin podría seguir nombrando largo y tendido sobre la cantidad de voces, pinturas, bailes, sueños y esperanzas de un país que crecía a pasos agigantados de la mano de la libertad y la cultura.

Apenas llegue al sitio del suceso, me quedé impactado viendo como se derrumbaba todo, estuve algunos minutos pegado observando como actuaba la máquina y los obreros, recogían las partes de concreto.



Pasó algunos minutos y reaccioné, y me puse a mirar la gente que había alrededor, y me llamo la atención una pareja de ancianos, que estaba llorando. Como que no quiere la cosa, me acerque con cámara en mano para empezar a registrar esto, y comienzo a escuchar lo que hablaban, y el señor le decía a su esposa “vieja……si aquí estuvimos con victor te acordai cuando nos mostró el Luchin……..ésa pos vieja….frágil como un volantín.-.…………la weá……como lo hechan abajo………que diría la Violeta……..que falta de respeto…ni los milícos lo echaron abajo…gobierno de mierda.…que falta de respeto para el pueblo….”

Y la Señora solo lloraba desconsoladamente. Esto como se imaginarán me puso la piel de gallina, y me emocioné también.



Mientras seguía viendo el “espectáculo” escuchaba a cabros jóvenes que salían de clases de la U que está la lado, que se preguntaban que pasaba, algunos respondían, “ésta es la Peña de los Parra pos weón” y se quedaban pegados mirando, como queriendo absorber un poco de tanta historia y cultura que pasó por esas paredes, todos susurrando, como en un funeral, como respirando hondo para inhalar un poco de polvo de ésta parte de nuestra historia que aquella máquina destrozaba sin ningún pudor.



Saqué las fotos que mi emoción me dejaron, y que los obreros que destruían me permitían.

Pasado ya varios minutos, me entra el alma de reportero que llevo y comienzo a preguntar el porqué.

Solo veía la fachada destruida, pero el fondo, la casa seguía relativamente en pié, pero toda la hermosa fachada en el suelo.

Y le pregunte a los obreros quien era el jefe. Y me acerqué y le pregunté el porqué, el terreno se vendía, se renovaba el inmueble, que pasaba?.

Hay que decir que la Peña de los Parra hace ya muchos años pasó a la administración del Partido Comunista, y ahí funcionaba desde hace algunos años la Fundación Gladys Marin, la cual tuve la oportunidad de visitar muchas veces, donde se desarrollaba un sin fin de actividades político-culturales de mucho valor.


Le pregunte al Señor mas limpio del grupo, que era el Jefe, y como buen Jefe, llegaba a brillar su ropa de obrero y su caso amarillo, y el muy amable me dice que por el famoso Plan Regulador /si el mismo que quiere echar abajo todo el Santiago Patrimonial) y orden de la Municipalidad se había botado la fachada, solo la fachada.


Resulta, para los que nunca conocieron esa casa ubicada en Carmen 340, que ésa casa había sido construida dejando su parte posterior un poco pasada de la línea límite permitida para construir, por lo que quedaba mas delante de las construcciones vecinas, y bueno, quieren ensanchar Carmen y por lo tanto tienen que expropiar todo lo correspondiente a los límites originales, dentro de los cuales estaba la fachada de Carmen 340.


Esa era la razón, por decreto había sido expropiado esa parte de la casa, y esta siendo destruida para ensanchar la calle Carmen.

Dentro de todo era una razón lógica, los que conocieron esa Casona sabrán que la parte posterior sobresalía por la vereda de calle Carmen, pero dentro de toda lógica donde quedan otras razones?

Yo siempre pensé que esa Casona era Monumento Nacional, y quizás este equivocado, pero ha habido algún lugar en Chile con mas razón de serlo, por la gran cantidad de historia y cultura que ahí se ha desarrollado?, me pregunto y repregunto, no se pudo hacer algo?

Porque nadie supo de esto?, me gustaría que alguien diera una respuesta, tan solo para tranquilizar mi tristeza y rabia, de ver ese monumento destruido, la fachada lo decía todo, ya esas paredes contaban su historia, porqué no se respeta ese tipo de Monumentos, que no tan solo era tangible sino que también con un valor intangible?

Mientras sigo pensando estas cosas, la gente se va retirando, los abuelitos siguen ahí, ya mas calmados, me miran buscando una respuesta, ya que me quedé hasta el final, y los obreros siguen tirando a otro Camión los escombros que suman cada vez mas, y van tapando Calle Carmen.


Saco la última foto desde la esquina, como buscando mejor ángulo, y me voy triste, pensando que ya no veré mas ese portal bello, tan antiguo, y que cada vez que lo cruzaba pensaba, por aquí entro el Victor, por acá la Violeta, Cavour, los Quila, que rabia, que pena.

NO QUEREMOS QUE SIGAN DESTRUYENDO NUESTRO PATRIMONIO..!!!

BASTA YA…!!!


Fotos y Enojados Textos de: Ricardo B. Silva Rivera

SOMOS CULTURA EN MOVIMIENTO





PD:Les adjunto un texto que escribió un grande sobre la Peña de los Parra, don Osvaldo Gitano Rodríguez.






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Los Parra comenzaron a volver a Chile en los años previos a la campaña de 1964. Se instalaron en la casa que el pintor y cantor Juan Capra mantenía en el número 340 de la calle Carmen, en el centro del viejo Santiago. Fue allí que nació la primera Peña de Chile y la más importante, centro durante años del movimiento de la Nueva Canción.

La gran casa, que fue creciendo como las legendarias casas de la novela latinoamericana, de haber sido un simple taller de artistas varios, se transformó en verdadera academia de la canción y la artesanía. Comenzó con dos pequeñas salas pero con el tiempo tuvo altillo, comedores, parrón, sala de discos y tienda de tejidos, salas de estudio e información. Floreció así una manera de cantar y de enseñar como si se desarrollase con otras perspectivas el arte que hasta ese entonces había estado encerrado pero latente en ella. Porque por ahí pasaron Sergio Castillo, el escultor, con sus fierros y sus fraguas y su metal al rojo. El indio Santos Chávez arrastrando su bohemia callada y generosa, especialmente en el vino y particularmente en la madera de su maravillosa geografía humana de rostros chilenísimos y caballos estelares y lunas mapuches. Y Juan Capra, el pintor y cantor a lo humano y lo divino, actividades que vivía auténticamente en medio de amigos bohemios en aquellas salas olor a trementina donde alguna vez dormí e hice el amor con alguna pintora de la cual ingratamente olvidé el nombre y nunca imaginé que en esas mismas salas, en esa misma casa, comería un día junto a Violeta y el gringo Favre, cantaría junto a Roberto Parra, Payo Grondona, Tito Fernández, me tomaría un vaso de vino con José Agustín Goytisolo y Paco Ibáñez, tendría interminables conversaciones con los Curacas y los Parra, y Víctor Jara me regalaría un sombrero.

Se pintaron de blanco las paredes (poco a poco los visitantes tomarían por costumbre dejar sus firmas en aquellos muros blancos. Si a alguien se le hubiese ocurrido copiar esos murales alguna vez, tendríamos uno de los grafitti más curiosos de la historia de Chile), se colgaron redes de pescador desde los techos, se construyeron pequeñas mesas y sillas de totora, se derritieron velas sobre botellas guatoncitas de vino Undurraga, se instalaron ceniceros en conchas de locos (aquellos extraños objetos de los cuales diría Chico Nelson, mi amigo brasilero: los locos son mariscos parecidos a los palmitos y que viven en ceniceros), se carpintereó un escenario pequeñito, se amplió la cocina para darle cabida al horno de las empanadas y una noche se abrió la Peña de los Parra.

Hay quienes pretenden que aquélla no fue una fecha importante. Varios de los que así critican la Peña, ni soñaban en aquél entonces con tomar una guitarra ni menos subirse a un escenario como los Parra lo venían haciendo desde hacía años en forma muy digna. Es verdad que todo lo anterior tiene mucha importancia. Partiendo de Margot Loyola, especial fundadora también, solitaria y tenaz; Violeta y sus descubrimientos y enseñanzas; los conjuntos Cuncumén y Millaray; los programas radiales de René Largo Farías Chile ríe y canta, y de José María Palacios Aún tenemos música, chilenos y la gente menos conocida como las hermanas Caracolito, como doña Rosa Lorca, con lsaías Angulo, como don Críspulo Gándara y tantos otros que nunca conocimos o que estamos empezando a conocer en ciertas recopilaciones que existen y que antes nos eran escamoteadas, etc. Pero la verdad es que el primer elenco de la Peña estuvo formado nada menos que por Isabel, Angel Parra, Rolando Alarcón y Patricio Manns, es decir cuatro de los pilares del movimiento. Muy poco tiempo más tarde se incorporaría un quinto miembro que empezaba como solista luego de dejar el Conjunto Cuncumén: Víctor Jara. Y por ese elenco pasaría más tarde la mayor parte de los solistas de la Nueva Canción: Payo Grondona, Patricio Castillo, Homero Caro, Kiko Alvarez y yo mismo. Más algunos iniciados de aquel entonces y que luego han seguido cantando, a quienes Angel acogía para darles un apoyo necesario; podemos recordar entre ellos a Alejandro Lazo y Alberto Kurapel. Y los conjuntos que allí comenzaron como Voces Andinas, compañeros de Patricio Manns en el Sueño Americano, el conjunto Huamarí de Santiago y Los de la Peña, compañeros de Angel Parra y que luego se transformarían en el grupo Kuracas. Hubo siempre muchos invitados y cualquier noche uno podía toparse con la sorpresa de la presencia de Atahualpa Yupanqui o César Isella, Poni Micharvegas, Marta Contreras o Paco Ibáñez.

Sin duda la gran ausente -en un sentido figurativo- fue Violeta. Ella cantó allí muchas veces. En cierto modo era su casa también, era su obra. Pero ella hubiese merecido un centro tan importante como la Peña de los Parra. No tuvo quién la aconsejara o la ayudase a organizar algo parecido. Esto no es culpa de nadie, ya que sabido es que ayudar o aconsejar a Violeta era más o menos como tratar de amarrar un temporal con cordelitos. Ya hablaremos de La Carpa de la Reina y otras empresas tan locas como inverosímiles. Repito, no se puede culpar a nadie sino a la vida a quien ella, no obstante, le dio gracias poco antes de marcharse para siempre, cerrando violentamente la puerta tras su espalda y dejando el aire que tiembla aún como después del terremoto.

Osvaldo Rodríguez
in Cantores que reflexionan, LAR ediciones. Madrid 1984

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